El polímero en la fabricación de billetes

Por razones de seguridad e higiene, este Instituto Central, a través de la Banca, sustituye continuamente los billetes en circulación que se van deteriorando por billetes nuevos, ya que un billete en buen estado facilita a las personas a identificar sus elementos de seguridad y, al estar más limpio, también es más higiénico.

En nuestro país, la velocidad con la que circulan los billetes de menor denominación es alta, razón por la cual sufren un deterioro acelerado. Lo anterior provoca que la proporción de billetes deteriorados en la circulación aumente y que el Banco Central tenga que reemplazarlos con mayor frecuencia que los de otras denominaciones.

Varios países que han experimentado problemas similares los han resuelto imprimiendo sus billetes en un polímero, porque es más durable e higiénico, además, de que han resultado más seguros que los impresos en papel.  El polímero es un sustrato plástico, el cual, técnicamente, se conoce como polipropileno de orientación biaxial (Biaxially-Oriented Polypropylene, BOPP).

Parecería que el problema de la corta vida de los billetes de baja denominación puede resolverse empleando esta tecnología, sin embargo se deben tomar en cuenta los hábitos del público en el manejo del papel moneda, así como las condiciones climatológicas y culturales de México. Para estar en condiciones de determinar si en nuestros billetes se puede obtener el beneficio de una mayor vida promedio, el Banco de México puso en circulación a partir del 30 de septiembre de 2002, billetes de 20 pesos impresos en un sustrato plástico importado de Australia, único país que actualmente produce un material de este tipo probado en la circulación.  Se seleccionó la denominación de 20 pesos porque al ser la más baja, cambia de manos con mayor frecuencia, lo que provoca un deterioro más rápido que para el resto de las denominaciones.

Dentro de las principales ventajas que se han observado, se encuentran:

Ahorros: Debido a la mayor duración, en el caso particular del billete de $20 de polímero, se ha estimado que representa un ahorro de 42 por ciento respecto a si se continuara fabricando en papel.
 

Mayor duración: Los datos indican que el billete de $20 fabricado en polímero tiene una duración de tres y media veces la que tenía este billete cuando se fabricaba en papel.
 

Mayor limpieza e higiene: Aún después de transcurridas estas 3.5 veces la duración que tenía el billete de papel, los billetes regresan a este Instituto Central más limpios.
 

Mayor seguridad: El índice de falsificaciones de billetes de esta denominación se ha reducido de 18 billetes falsos de papel por millón de piezas en circulación al cierre de 2002, a 0.6 billetes falsos por millón de piezas en circulación al cierre de 2004.


Dentro de las principales desventajas que se han observado, se encuentran:

Después de un tiempo llegan a rasgarse: debido a que se ensucian más lentamente, duran mucho tiempo en circulación hasta que llegan a romperse. Son particularmente vulnerables a las grapas y objetos punzo-cortantes, por lo que no deben engraparse.
 

Su manejo puede dificultarse: En algunas ocasiones puede resultar más complicado su manejo, por ejemplo, pueden pegarse si están mojado o contienen algún otro líquido. También puede ser un inconveniente el que los dobleces en estos billetes tienden a permanecer.

Las conclusiones de este experimento se dieron a conocer en conferencia de prensa el 27 de enero de 2005, el resultado final se puede resumir de la siguiente manera:

Las encuestas que se realizaron con el público, mostraron que existía una amplia aceptación por parte de éste. Dentro de las principales ventajas que se mencionaron se encontraban la limpieza y cuestiones higiénicas; sin embargo, también se mencionaron algunos puntos negativos, por ejemplo que existía una cantidad importante de billetes rotos de esta denominación; pero en términos generales el público estaba satisfecho con el billete impreso en este material.
 

El billete de $20 en polímero tenía una duración de aproximadamente 3.5 veces lo que duraba el de papel.
 

Debido a la mayor duración del billete de $20 impreso en polímero, se estimó que representaba un ahorro de 42 por ciento respecto a si se continuaba fabricando en papel.