Identificadores Únicos

Antecedentes

La crisis financiera global de 2008 evidenció limitaciones en la supervisión de los mercados de derivados extrabursátiles (OTC, por sus siglas en inglés, Over The Counter), en los cuales se habían acumulado riesgos que no fueron identificados, evaluados o monitoreados oportunamente. En este sentido, la falta de transparencia y de información estandarizada dificultó la comprensión de las exposiciones, la identificación de riesgos y de las interconexiones entre participantes. 


Como respuesta a lo señalado anteriormente, el G20 definió en 2009 un programa de reformas orientado a fortalecer la estabilidad del sistema financiero internacional.


Entre las reformas planteadas por el G20 se estableció que los contratos de derivados OTC estandarizados deberían, cuando fuera apropiado, negociarse en bolsas o plataformas de negociación y compensarse a través de contrapartes centrales; que las operaciones con derivados OTC deberían reportarse a infraestructuras de mercado conocidas como Repositorios de Operaciones (TR, por sus siglas en inglés, Trade Repositories); y que los contratos no compensados de manera centralizada estarían sujetos a mayores requerimientos de capital. Asimismo, el G20 encomendó al Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés, Financial Stability Board) la evaluación periódica de la implementación de estas reformas y de su efectividad para mejorar la transparencia de los mercados de derivados y contribuir al análisis de riesgos. En línea con dichas reformas, el FSB promovió el desarrollo de estándares e identificadores armonizados a nivel global como un elemento relevante para mejorar la transparencia del mercado.


Como parte de este esfuerzo internacional, se desarrollaron identificadores únicos de alcance global que permiten distinguir de manera precisa a las entidades que participan en los mercados, las transacciones que se realizan y los productos financieros que se negocian. En particular, el Identificador de Entidad Legal (LEI, por sus siglas en inglés, Legal Entity Identifier), el Identificador Único de Transacción (UTI, por sus siglas en inglés, Unique Transaction Identifier) y el Identificador Único de Producto (UPI, por sus siglas en inglés, Unique Product Identifier) constituyen herramientas orientadas para fortalecer, facilitar y mejorar la calidad de la información, la transparencia y el monitoreo de los mercados de derivados. En este contexto, el Banco de México ha promovido el uso de estos identificadores en el sistema financiero nacional. Esta página presenta información general sobre los estándares de dichos identificadores, sus características y su finalidad.





Identificador de Entidad Legal (LEI)

El Código LEI es un identificador internacional que permite distinguir de manera única y precisa a las empresas (entidades legales)1 que participan en transacciones financieras, sin importar su país de origen. Si bien el Código LEI se utilizó inicialmente para identificar a los participantes de los mercados de derivados extrabursátiles OTC, su uso se ha extendido a otros tipos de operaciones.


La información del Código LEI es pública y de acceso abierto, por lo que, en su conjunto, puede considerarse como un directorio global de las entidades legales que han realizado ciertas operaciones financieras. Esto permite a cualquier persona consultar la información asociada a cada Código LEI. Este identificador está compuesto por 20 caracteres alfanuméricos conforme al estándar internacional ISO.


El Código LEI, además de identificar con una clave única a la entidad legal, también incorpora dos conjuntos de datos que facilitan su uso.


El primer conjunto, conocido como “datos de Nivel 1” o “quién es quién”, contiene información esencial sobre la entidad, como: 


· Nombre legal completo

· Domicilio oficial

· Jurisdicción de constitución

· Tipo de entidad

· Fecha de alta en el directorio global


Esta información permite verificar la identidad de la entidad.


El segundo conjunto, “datos de Nivel 2” o “quién es dueño de quién”, proporciona información sobre la estructura de propiedad y control de la entidad, incluyendo su relación de control directa (quién la controla) y, cuando está disponible, su estructura consolidada de grupo. Esto permite identificar no solo a la entidad participante, sino también sus vínculos corporativos relevantes.


1/El término persona moral se utiliza en sentido amplio e incluye otras estructuras legales, como los fideicomisos, que pueden ser identificadas mediante un Código LEI conforme al Sistema Global LEI.




¿Para qué sirve el Código LEI?


El Código LEI permite identificar de manera única a las entidades a nivel global, lo que proporciona certeza sobre su existencia e identidad legal y contribuye a evitar confusiones derivadas de nombres similares o estructuras corporativas complejas. Con ello, favorece la transparencia en el sistema financiero.


Asimismo, el uso del Código LEI contribuye a mejorar la calidad de la información financiera; facilita la evaluación de exposiciones de mercado; apoya en la identificación y análisis de riesgos; y permite una mejor comprensión de las relaciones de propiedad y control entre entidades.


Adicionalmente, el Código LEI optimiza los procesos de "Conoce a tu Cliente" (KYC, por sus siglas en inglés, Know Your Customer) al facilitar la validación estandarizada y confiable de la identidad de las entidades participantes en los mercados financieros. Esto permite a las instituciones fortalecer sus procesos de “Diligencia Debida del Cliente” (CDD, por sus siglas en inglés, Customer Due Diligence) al proporcionar un mecanismo de verificación de las relaciones corporativas y estructuras de propiedad para evaluar periódicamente los riesgos de realizar operaciones financieras con sus contrapartes. En consecuencia, el uso del Código LEI puede contribuir al fortalecimiento de los marcos de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, al facilitar la trazabilidad, transparencia y calidad de la información utilizada para fines regulatorios, de supervisión y cumplimiento normativo.




Identificador Único de Transacción (UTI)


El Identificador Único de Transacción (UTI) es un código de referencia que permite identificar de manera única cada transacción de operaciones derivadas.


El UTI está compuesto por hasta 52 caracteres alfanuméricos y se construye conforme al estándar internacional ISO, lo que permite su uso consistente a nivel global.



¿Para qué sirve el Identificador UTI?


Las operaciones derivadas suelen celebrarse entre dos contrapartes que pueden encontrarse en distintas jurisdicciones y operar a través de diferentes plataformas de negociación. En cumplimiento de las obligaciones regulatorias aplicables a cada contraparte, pueden existir distintos esquemas regulatorios de reporte hacia los Repositorios de Operaciones.2 En aquellos esquemas en lo que solamente una de las contrapartes se podría encontrar obligada a reportar la operación, la transacción se realizaría en un único Repositorio de Operaciones. En otros esquemas, ambas contrapartes tienen la obligación de reportar la operación y cada uno puede reportar la misma operación a distintos Repositorios de Operaciones; e incluso puede ocurrir que ambas partes reporten la operación en el mismo repositorio.


Como resultado, una misma transacción puede ser registrada en más de un Repositorio de Operaciones, lo que dificulta su identificación y seguimiento preciso.


Para atender esta situación, se creó el Identificador Único de Transacción (UTI), cuya función principal es garantizar la identificación única de cada operación derivada, sin importar cuántas veces o en qué Repositorios de Operaciones sea reportada. Al asignarle un identificador único a la operación, el UTI permite determinar los registros asociados a una misma transacción en los distintos Repositorios de Operaciones Derivadas, lo que contribuye a reducir la duplicidad y a que, al integrar el portafolio del mercado de derivados o revisar la posición de las entidades, cada operación sea contabilizada una única vez. Esto contribuye a mejorar la calidad de la información y fortalecer la transparencia en los mercados financieros.


2/ Un Registro de Operaciones es una entidad que recopila y mantiene informes de operaciones derivadas.



Identificador Único de Producto (UPI)


El Identificador Único de Producto (UPI) es un código de referencia que permite identificar de manera única y estandarizada las principales características del instrumento derivado.


El UPI está compuesto por 12 caracteres alfanuméricos conforme al estándar internacional ISO 4914:2021.

¿Para qué sirve el Identificador UPI?


El UPI sirve para identificar de forma clara y precisa qué tipo de instrumento financiero derivado se está operando, incluyendo el activo subyacente en la operación (como tasas de interés, divisas, acciones o materias primas) y sus características esenciales. 


Por otro lado, el UPI permite realizar el análisis del mercado de derivados, ya que facilita la agregación de la información a partir de distintos criterios, como el tipo de instrumento o el activo subyacente en la operación; esto permite agilizar la identificación de riesgos en portafolios de instrumentos derivados.


Así, el UPI contribuye a la claridad en la identificación de los instrumentos derivados y el análisis de la información del mercado.


Banco de México