Su navegador no soporta o tiene Javascript deshabilitado.

Introducción

En el entorno internacional ha aumentado el interés de los medios de comunicación y de ciertos sectores del público en los activos virtuales. Los activos virtuales surgieron como una propuesta de esquema alternativo para realizar pagos, en el cual se evita la participación de terceros confiables en el proceso de una transacción.1 Sin embargo, por sus características, estos activos han presentado diversos problemas para ser un sustituto de la moneda, pues que no cumplen con las características del dinero: depósito de valor, medio de cambio ni unidad de cuenta.

En particular, los activos virtuales se han caracterizado por ser muy volátiles, costosos para transaccionar y difícilmente escalables; a pesar de que algunos esquemas resuelven parcialmente estos problemas, no existe un activo virtual que los resuelva en su conjunto. Por otra parte, existe un problema de asimetría de información como resultado de la complejidad de los procesos matemáticos y criptográficos que soportan a los activos virtuales y la dificultad para que los usuarios conozcan dichos procesos. Derivado de esta asimetría de información, los usuarios  podrían desconocer si el activo virtual presenta algún tipo de problema que pueda derivar en la pérdida de todos sus recursos.

Pese a estos problemas, es posible que ciertos grupos de la población le asignen una utilidad producto de funcionalidades distintas a las del dinero, tales como la capacidad de transferir valor de manera pseudo-anónima. Lo anterior puede incentivar el uso de dichos activos por parte de cuerpos criminales que pretendan aprovechar esta característica.

Por todo lo anterior, se considera que se debe mantener una sana distancia entre los activos virtuales y el sistema financiero. En particular, se considera que las instituciones financieras en México no deben tener posiciones en dichos activos, no los pueden obtener como colateral y no deben financiar al público con dichos activos. Además, se considera necesario observar dos elementos cruciales en el perímetro regulatorio de la operación con este tipo de activos: la plena identificación de los clientes que utilicen este tipo de activos, así como el establecimiento de medidas que eviten que los activos virtuales sean utilizados como canal para extracción de recursos producto de ciberataques u otras actividades ilícitas.

  • Si bien existen las áreas de oportunidad antes mencionadas respecto a los activos virtuales, el Banco Central no busca restringir el uso de tecnologías como registros distribuidos o cadena de bloques.
  • En este sentido, la regulación emitida por el Banco de México no impide el uso de estas tecnologías cuando son desarrolladas para uso privado y no están asociadas a un activo virtual. En caso de que estas tecnologías estén relacionadas con la operación de un activo virtual, el uso de la tecnología en sus procesos internos podría llegar a ser factible previa autorización del Banco de México, siempre y cuando estos sean utilizados en el contexto de la operación interna de las instituciones de tecnología e instituciones de crédito y esto a su vez no implique un aumento significativo en los riesgos operativos o financieros de las mismas y cuando los riesgos de los activos virtuales no impacten al consumidor final.Por otra parte, la regulación no impide que otras empresas distintas a las instituciones financieras puedan ofrecer servicios relacionados con activos virtuales, como el caso de servicios de compra-venta. De esta forma, en México se podría acceder a los servicios de compra-venta de activos virtuales sin que se generen problemas de asimetría de información como los antes mencionados, bajo el riesgo de quien decida realizar dichas operaciones y con la claridad de que no están respaldados por alguna institución financiera.
  • Por otra parte, la regulación no impide que otras empresas distintas a las instituciones financieras puedan ofrecer servicios relacionados con activos virtuales, como el caso de servicios de compra-venta. De esta forma, en México se podría acceder a los servicios de compra-venta de activos virtuales sin que se generen problemas de asimetría de información como los antes mencionados, bajo el riesgo de quien decida realizar dichas operaciones y con la claridad de que no están respaldados por alguna institución financiera.

  1. ¿Qué es un activo virtual?
  2. ¿Cómo surgieron los activos virtuales?
  3. ¿Cómo funciona un activo virtual?
  4. Áreas de oportunidad en la operación de los activos virtuales
  5. Tratamiento internacional sobre los activos virtuales
  6. Acciones regulatorias por parte del Banco de México

1/ Si bien los grupos iniciadores de este tipo de activos son grupos anarquistas, la creación de nuevos activos virtuales fue retomada por un grupo más amplio de entusiastas de tecnologías de la información.